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Karina y las Karinas


El caso de la ex-Viceministra de Juventud, Karina Bolaños es más popular que las olimpiadas, y ha dividido la opinión pública. La historia tiene, literalmente, muchas aristas y eso, en mi opinión, siempre complica las cosas.

Comenzando por el matrimonio arista de Bolaños con el diputado arista Víctor Hugo Víquez. Sobre sus asuntos personales, su matrimonio, sus pleitos legales, sus versiones y contra versiones, yo no metería la mano al fuego por ninguno de los dos, ni tengo por qué juzgar, la verdad es asunto de ellos.

Sobre sus trabajos sí que puedo opinar, ya que es mi país el que administran. Creo que las denuncias sobre acoso y supuestas amenazas contra un menor de edad, por parte de Bolaños, eran suficiente razón para despedirla. Sin embargo, como ha quedado demostrado repetidas veces, en este gobierno, tener acusaciones, denuncias o investigaciones encima, no es razón para que un miembro del partido, sea separado de su jugoso salario.

El Gobierno de Chinchilla ignoró todas las acusaciones contra la viceministra, hasta que salió a la luz pública un video personal que, según Bolaños, era precisamente la razón por la que fue víctima de un chantaje por más de un año. Con el escándalo del video, Chinchilla decidió despedir inmediata y definitivamente a Bolaños. Pero la despidió por lavarse las manos en un escándalo personal. Esto nos indignó a muchos. Primero, porque la información personal es personal, la información que debe exponerse debe ser sobre la administración pública, casos de corrupción o delincuencia.  Y segundo por la doble moral del Gobierno, ¡¿Cómo es posible que la misma Presidenta Chinchilla perdonara a Garnier y a Liberman de tráfico de influencias, en proyectos de varios cientos de millones, pasándose a la Procuraduría de la Ética por el cutis, y ahora despidiera a una viceministra por un video personal?! Obviamente Karina era una pieza que podía ser sacrificada, un perfecto distractor para todo el caos que reina en el país. Y fue así como la primera mujer presidenta de Costa Rica, compañera de partido y de género, la lanzó a los perros, sin comentarios. De por sí, no necesitaba dar comentarios, la noticia era ya demasiado jugosa para entretenernos a todos. Pan y circo. Hasta en CNN recibieron a la pobre viceministra hecha un mar de mocos.

En medio de este caos de historias, intrigas y traiciones al estilo del PLN, pasó algo inesperado. Mientras todos discutíamos las aristas mencionadas, un grupo de mujeres vio algo más: Vieron a una mujer víctima de chantaje, humillada y vulnerable, y corrieron a cubrirla con sus propios cuerpos.

Una por una, enfrentaron sus propios miedos, y publicaron sus fotos para mostrarnos lo que no queríamos ver: Las mujeres reciben agresiones todo el tiempo y en todo ámbito, desde la violencia doméstica hasta la discriminación laboral, aunque trabaje en la cúpula del gobierno, y aunque el gobierno lo presida otra mujer.

Por un lado, son víctimas de este tipo de chantajes desde que Internet existe. El mismo Mark Zuckerberg, creador de Facebook comenzó su historia robándose fotos de mujeres y publicándolas para que fueran calificadas por extraños. Y la lista de agresiones laborales va desde la diferencia de puestos y salarios, hasta el acoso sexual.

Paradójicamente, la reciente Ley de Delitos Informáticos no cubre acoso, ni la publicación de este tipo de datos por Internet, pero sí se presta para encubrir la corrupción.

En fin, lo que más me ha impresionado, en medio del circo político que le montaron a Karina Bolaños, es que la iniciativa de apoyo a Karina, nace de un grupo de mujeres con posiciones políticas muy distintas a las de la ex-Viceministra. En medio del griterío contra el gobierno, dijeron “¡suave que cayó una herida!” y sin importar nada más, salieron a apoyarla y a encarar el problema del machismo del que es víctima Bolaños. Se preocuparon desde el principio por sugerir ayuda emocional para Bolaños y luego decidieron denunciar el ataque y con él, denunciar el problema del que nunca hablamos.

Ésta de verdad es una de las mayores muestras de solidaridad que he visto en este país tan machista y mojigato. Una solidaridad que no mostró ni su partido ni la presidenta.

Me ha puesto a pensar durante días. Aún sigo sin poder decir Yo soy Karina, porque realmente no puedo identificarme con ella, pero me identifico con las Karinas, ellas y ellos que al ver una injusticia, sin importar nada, salen y dan la piel, como tiene que ser. Me identifico también con la causa porque ustedes me han ayudado a ver la terrible desigualdad, y la necesidad de un cambio en nuestra sociedad, que comienza en cada uno de nosotros, y me identifico también como parte del problema. Gracias por su valentía y su solidaridad incondicional.

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Archivado en: Política, Zambrote, , , ,

3 Responses

  1. Carlos Bolaños dice:

    De acuerdo. A las y los Nadies de Galeano, a las y los invisbles, a las y los indignados no se nos reconoce ningún tipo de derechos, por ello no estaríamos sentados en ese mismo banco. ¿Porqué tendría que ocupar el lugar de esposa de V. H. Víquez, de viceministra viajera, de acusada de acoso, de amiga de los Arias? Reprochable la actitud de L. Chinchilla y de M. Obregón, pero prefiero ensalzar la figura de las obreras, de las amas de casas, de las dependientas de pie todo el día, que luchan en peores condiciones en un mundo que les es hostíl, que tampoco tienen derecho a una sexualidad plena, libre y si se quiere trasgresora. Gracias por el apunte y por el debate.

    • chungunga dice:

      No es realmente increíble que a muchas de esas mujeres que Ud. defiende, a pesar de la dureza de su trabajo y de sus difíciles condiciones les alcance la empatía para apañar a una de sus caídas, sin detenerse porque representa “valores burgueses”, o porque puede viajar por el mundo a grabar videos con un sostén que es como medio mes de sus sueldos? Créame que esa es la maravilla. Que mujeres que no han leído a Galeano (o que lo han leído, como yo, sólo para que me disgusten sus clichés sobados y su narcisismo exasperante) sean capaces de apoyar a otra sin tener necesidad de pararse en el pedestal de sensibilidad y lucha obrera para despreciarla, sino por el contrario, ofrecerle su mano. Las clases dirigentes, por lo que se ve, no están a la altura de esas mujeres, pero tampoco lo están quienes se erigen en sus defensores sólo si cuadran dentro de su estereotipo impoluto y vocabularizado. Nadie tiene tanta nobleza como quien ofrece su mano al caído, aunque esté caido en un colchón de billetes. Y las razones del apoyo que haya dado cada un@ a la causa de Karina son sólo accesibles a la propia conciencia del (a) adherent@, y yo prefiero creer que es amor y comprensión profunda. Empatía.

  2. Eduardo Chongkan dice:

    Se guindarón del boom de la noticia como el resto de zopilotes amarillistas.. eso es una posible razón..

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